Siendo la televisión un poderoso recurso de influencia, esta pasa a ser también un mecanismo que estructura en gran parte la forma en que "digerimos" o procesamos la información. Es más, es cuerpo y esencia (si se le quiere llamar así) de nuestra actual cultura de la inmediatez. Un libro o una nota escrita puede ser releída, subrayada. Ud. puede volver atrás y analizar un párrafo. Pero la inmediatez con que se precipitan los hechos en la TV, en un noticiero por ejemplo, no permite la reflexión entre cada segmento informativo. Este termina siendo un tropel de imágenes que se acumulan, sin alcanzar a formarnos un juicio; y la simplificación de los contenidos termina siendo la banalización de estos. Para comprender cabalmente un suceso es preciso informarse bien. Asistimos en estos tiempos, como lo propone Henri Madelin en la pag.7. de “La televisión cronofaga”, pongan atención al siguiente parrafo del señalado libro: "para captar mejor la atención (de los televidentes)... se propone un espectáculo paradójico, donde mezcla lo sublime y lo anecdótico, el realismo y el sueño, la canalización de un universo sin relieve". El autor cita a otro autor que bien retrata una escena repetida en nuestras vidas: "Tu estás ahí, en tu butaca o delante de tu plato, y te echan un cadáver seguido del gol de un futbolista, y os abandonan a los tres, la desnudez del muerto, la risa del jugador y tu propia vida, de suyo tan oscura; se os deja a cada uno en un extremo del mundo, separados por haber estado tan brutalmente en relación -un muerto que no acaba de morir, un jugador que no termina de levantar los brazos, y tu, que sigues sin encontrar el sentido de todo eso, se está en otra cosa ya, bajas presiones en Bretaña (se refiere al informe del tiempo), calma en Córcega...". Ni hablar de los realitys: "Con el fin de seducir de manera efímera, determinadas emisiones llegan al extremo de rastrear las vidas privadas dándoles una unción icónica, transformándolas en espectáculo de feria". Buen libro, necesario incluso como para incluirlo en algún programa del Ministerio
de Educación, ya que los más jóvenes han sido un segmento bastante acosado por la TV y están en una etapa de formación de criterios. Es importante por lo que comentaba al inicio de esta nota (un mecanismo que estructura en buena parte la forma en como "digerimos" o procesamos la información, casi como pensamos). Además, después, de todo, ¿cuanto tiempo, en toda nuestra breve existencia estamos sentado frente a un televisor?, según estadísticas: NO MENOS DE OCHO AÑOS. Vale la pena entonces, detenerse un poco a pensar, que vamos a tener fijamente delante de nuestro ojos durante estos ocho años. Un libro para recomendar.
de Educación, ya que los más jóvenes han sido un segmento bastante acosado por la TV y están en una etapa de formación de criterios. Es importante por lo que comentaba al inicio de esta nota (un mecanismo que estructura en buena parte la forma en como "digerimos" o procesamos la información, casi como pensamos). Además, después, de todo, ¿cuanto tiempo, en toda nuestra breve existencia estamos sentado frente a un televisor?, según estadísticas: NO MENOS DE OCHO AÑOS. Vale la pena entonces, detenerse un poco a pensar, que vamos a tener fijamente delante de nuestro ojos durante estos ocho años. Un libro para recomendar.