miércoles, 30 de septiembre de 2009

NOTICIARIO CRONICO Y REALITY VERSION 2009 -


Siendo la televisión un poderoso recurso de influencia, esta pasa a ser también un mecanismo que estructura en gran parte la forma en que "digerimos" o procesamos la información. Es más, es cuerpo y esencia (si se le quiere llamar así) de nuestra actual cultura de la inmediatez. Un libro o una nota escrita puede ser releída, subrayada. Ud. puede volver atrás y analizar un párrafo. Pero la inmediatez con que se precipitan los hechos en la TV, en un noticiero por ejemplo, no permite la reflexión entre cada segmento informativo. Este termina siendo un tropel de imágenes que se acumulan, sin alcanzar a formarnos un juicio; y la simplificación de los contenidos termina siendo la banalización de estos. Para comprender cabalmente un suceso es preciso informarse bien. Asistimos en estos tiempos, como lo propone Henri Madelin en la pag.7. de “La televisión cronofaga”, pongan atención al siguiente parrafo del señalado libro: "para captar mejor la atención (de los televidentes)... se propone un espectáculo paradójico, donde mezcla lo sublime y lo anecdótico, el realismo y el sueño, la canalización de un universo sin relieve". El autor cita a otro autor que bien retrata una escena repetida en nuestras vidas: "Tu estás ahí, en tu butaca o delante de tu plato, y te echan un cadáver seguido del gol de un futbolista, y os abandonan a los tres, la desnudez del muerto, la risa del jugador y tu propia vida, de suyo tan oscura; se os deja a cada uno en un extremo del mundo, separados por haber estado tan brutalmente en relación -un muerto que no acaba de morir, un jugador que no termina de levantar los brazos, y tu, que sigues sin encontrar el sentido de todo eso, se está en otra cosa ya, bajas presiones en Bretaña (se refiere al informe del tiempo), calma en Córcega...". Ni hablar de los realitys: "Con el fin de seducir de manera efímera, determinadas emisiones llegan al extremo de rastrear las vidas privadas dándoles una unción icónica, transformándolas en espectáculo de feria". Buen libro, necesario incluso como para incluirlo en algún programa del Ministerio de Educación, ya que los más jóvenes han sido un segmento bastante acosado por la TV y están en una etapa de formación de criterios. Es importante por lo que comentaba al inicio de esta nota (un mecanismo que estructura en buena parte la forma en como "digerimos" o procesamos la información, casi como pensamos). Además, después, de todo, ¿cuanto tiempo, en toda nuestra breve existencia estamos sentado frente a un televisor?, según estadísticas: NO MENOS DE OCHO AÑOS. Vale la pena entonces, detenerse un poco a pensar, que vamos a tener fijamente delante de nuestro ojos durante estos ocho años. Un libro para recomendar.



martes, 29 de septiembre de 2009

DAVE ELSEWHERE

DANZA Y MÚSICA
Cuando la danza entra complicidad con la música, ambas se saltan algunos cánones tradicionales para no ser apreciadas en forma convencional. Traspasan o están cerca de alguna frontera (limite dirán algunos, eXtremos dirán otros). La formula en todo caso es riesgosa.
Bueno, creo que aquí puede haber un caso. David Elsewhere nos deja con esa sensación de estar al borde de algo… y no precisamente de dislocarnos algún hueso o lastimarnos alguna articulación. En mi opinión, esa línea está trazada no solo por el baile sino que por la música, esa que porfía como una raya trazada sobre el mismo lugar y en el mismo papel. Es más que importante, su aparente discreta influencia, la banda en cuestión BOC "Boards of Canadá" con el tema "Dawn Chorus" se echa al bolsillo los conceptos de limpieza y afinación en los coros; y en su temeraria pretensión alcanza una dimensión casi poética, con tintes de vinilos rayados en vez del dolby cristalino. Creo que es una buena y arriesgada propuesta. Dave nos hace jugar con la fantasía al ver sus contorsiones. Así es un ilusionista, desafiando la realidad y seduciendo al ojo humano (como en muchas destrezas de otros estilos de baile). También hay "teatralización", gestos conducidos y todo potenciado por esta banda sonora de BOC.
Dave, en su sencillez solitaria, sin maquillajes ni lentejuelas, sin aditamentos cosméticos, ni traje de baile, solo con una polera, los jeans de cualquier joven de la calle, se lanza, con viento en contra, a ser un artista del escenario y consiguiéndolo con doble merito.