Aspectos como: el tiempo, la muerte, el dinero, la guerra y la locura, son aquí tratados en forma poética y descarnada, especialmente en cuanto a lenguaje sonoro. Tanto así, que cierta instrumentación fue desarrollada y adaptada para la ocasión, recibiendo el sonido un tratamiento especifico y a un nivel de detalle no acostumbrado. Todo para conseguir expresar los estados emocionales planteados en el álbum: voces de "quirófano", percusión de frecuencias bajas en sincronía con la frecuencia cardíaca, aplicar compases compuesto, alternando 7/4 con el clásico 4/4 un recurso no muy usual en el rock y que algunos llaman amalgama (ya la había utilizado antes el jazzista Dave Brubeck "En take Five" compas de 5/4), el novel sintetizador EMS VCS3 consiguiendo un patrón sonoro de vértigo y con timbres desconocidos para ese entonces (solo Walter Carlos lo había popularizado antes, utilizándolo en la banda sonora de la película de Stanley Kubrick "Naranja Mecánica") y que le daban un aire psicodélico a varios pasajes del álbum.
Prueba de la calidad de este trabajo, fue el hecho, de que nada más ni nada menos, participara Alan Parsons como Ingeniero de Sonido, haciéndose responsable de los efectos y el sonido que la banda laboriosamente buscaba. Como suele ocurrir con quienes se adelantan a su época, el tiempo se encargaría de ir consolidando las cosas y hoy por hoy, este álbum, como dice la nota “es el que más ha perdurado en las lista de Bilboard en toda su historia.” A continuación algunos vídeos de muestra, con un análisis filosófico de los temas (una interpretación relativa, claro está), incluye traducción de las "voces de fondo".