EROS (EN EL BANQUILLO).
El infierno de Dante
está a la vuelta de la esquina
detrás de cada tecla
y de cada dedo
una nube
en la que ella se posa,
a la vuelta de una ventana
...y detràs de cada pantalla.
En cada plaza,
y en cada banco
en la plaza...
a las tres de la tarde,
en el fondo de una taza.
Una que quedó sin llenar...
y en un celular sin llamar...
En la espera de algo
que no notificó...
y la notificación
que no llegó.
De mil esperas y
a la espera de quien sabe
que espera,
¿que paralelo circundante,
en algún pliegue asombroso,
traerá al lecho solitario
la tormenta celestial?
un cuerpo bravio
que cimbrea sin apaciguar?
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